domingo, 22 de septiembre de 2013

Las islillas, Mejorada del Campo


Las islillas, en Mejorada del Campo, es uno de los espacios menos conocidos del Parque regional del sureste. Sin embargo hablamos de un bosque de ribera de los mejor conservados del Parque, de un humedal catalogado, del río Henares y de una avifauna extraordinaria.


 



Aunque sin duda, lo primero que nos llamará la atención no serán los pájaros sino los "pajarracos" que, camino de Barajas, continuamente sobrevuelan a muy baja altura. Incluso ahora rodean este espacio las vías del AVE, otra infraestructura diseñada sin considerar los valores ambientales de los espacios que atraviesa.

Podremos comenzar nuestra ruta, no sólo oyendo los aviones, sino apreciando, como en otras zonas del Parque, el abandono a que lo tienen sometido la Comunidad de Madrid y el correspondiente Ayuntamiento, en este caso el de Mejorada.





Al acercarnos al humedal, seco por obras que luego hemos observado cerca de la presa en el río,  veremos, con el fondo de los cantiles, un observatorio de aves. Cuando lleguen las anátidas y se inunde el humedal, será un buen lugar de observación. Una sugerencia a los que diseñan estos elementos: no sería mala idea pensar en la altura de los usuarios, pues en este caso, prácticamente hay que arrodillarse para poder ver.





El río Henares, el bosque de ribera que protege y resguarda un río que poco a poco ha ido recuperando cierta calidad en sus aguas. Nos encontramos con un bosque frondoso con chopos, tarayes, pinos, olmos, sauces, eneas, carrizales, etc.























Los cantiles yesíferos son siempre una imagen espectacular sobre nuestros humedales y probablemente el paisaje más peculiar de los valles del sureste madrileño.





 




Un puente de la vieja vía ferrea aparece ruinoso sobre el Henares. Aunque podemos utilizar su base como paso sobre el río. El otro paso, un antiguo vado al inicio de la ruta, resulta inutilizable, debido al abandono y está cubierto por las aguas y la vegetación.



 



Cuando alcancemos una pequeña presa, que sirve para canalizar un caudal luego utilizado en los huertos de la zona y en la toma de la laguna, podremos jugar con los bellos reflejos del cielo , el agua y el bosque que rodea la zona.











 

Siempre hemos de permanecer atentos a las aves que pueblan la zona. 





Esta imagen es de una paloma torcaz. 









Unos verderones.









Pero  ayer pudimos ver todas estas especies de aves:
 
Cigüeña Blanca, Cormorán Grande, Halcón Peregrino,, Abejero Europeo, Focha Común , Paloma Torcaz, Abubilla,  Urraca, Carbonero Común Pájaro Moscón, Avión Zapador, Golondrina Común, Avión Común, Mito, Mosquitero Musical, Estornino Negro, Mirlo Común, Papamoscas Cerrojillo,  Gorrión Común, Lavandera Blanca, Verdecillo, Verderón común.

Atentos en cualquier otra visita, podremos quizá ver garzas real e imperial, zampullín cuellinegro, calamón común, bigotudo, avetorillo, cernícalo, además de las anátidas y otras aves acuáticas, etc.



Es fácil también, poder ver liebres y conejos por la zona.














El río Henares y el camino que nos lleva por la zona.


























El sol comienza a dejarnos. Es tiempo de regresar y de seguir disfrutando del entorno.



El sol crepuscular da un color a los cantiles que no puede uno perderse.







Jugando con la luz y la sombra aun hay tiempo de ver alguna de nuestra aves antes de que anochezca.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca)

El papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca), es una especie de ave paseriforme de la familia de los papamoscas (Muscicapidae) Está extendida por la mayor parte de Europa. No parece sufrir amenazas y su población europea se estima entre 24.000.000 y 39.000.000 de ejemplares.

Lamento que las fotos que acompañan a la entrada no sean las mejores.

En estas fechas está preparando su largo viaje de migración a África. Podemos ver por tanto en nuestras tierras, en nuestro parque del sureste madrileño, aves sedentarias y aves que provengan del norte europeo camino de África y estén descansando y alimentándose para el largo viaje.


Habita en bosques de ribera y podemos verle hasta en nuestros jardines y parques. El Grupo ornitológico Naumanni nos asegura que unas pocas parejas nidifican en el parque del sureste. En otoño invierno aumenta su población con ejemplares provenientes de Europa.

Nuevamente naumanni nos dice en su guía del Parque que la población en España es de entre 150.000 y 300.000 parejas y de unas 100 en el Parque del sureste.

La especia presenta dimorfismo sexual. El macho en época de cría es principalmente negro en sus partes superiores y blanco en las inferiores. En otoño e invierno su plumaje es más parecido al de la hembra, con el dorso y la cabeza pardas y las alas negras. En ambos plumajes el macho presenta una mancha blanca en la frente, justo encima del pico. La hembra es blanca por debajo, y de color pardo por encima, excepto las alas que son negruzcas. En ambos sexos las alas tienen una mancha blanca en las terciarias siendo de mayor tamaño en los machos. El pico es negro, alargado, fino y puntiagudo.

Estas fotos están tomadas en el Soto Bayona, junto al río Jarama, en la localidad de Titulcia, hoy 14 de seeptiembre. El ejemplar es probablemente una hembra.





Soto Bayona, Titulcia



El Soto Bayona, es un paraje casi escondido de la localidad desde la que parte el camino que nos lleva al mismo: Titulcia. Resulta una bella conjunción de cantiles, vega, y el río Jarama. A la vez, es historia: la de la Roma imperial que anduvo por estas tierras; pero sobre todo  la de la guerra civil, de la que podremos apreciar muchos restos por la zona. Las abundantes aves nos alegrarán cualquier paseo por el soto. Es el caso de los azulones con los que arranca esta entrada, que casi parecían posar para nosotros en el río.


Los cantiles yesíferos, imagen que hace reconocibles estos valles del Jarama y el Tajuña, impresionan siempre por su serena belleza.










Mirando hacia los cantiles podemos apreciar muchas de las cuevas que desde hace siglos se han utilizado en estos cantiles para las más diversas utilidades: viviendas, almacenes, refugio, punto de observación, plataforma de tiro...









El río Jarama es el eje vertebrador del soto. Nuestro camino transcurre entre su orilla y los cantiles.













La vista del valle resulta espectacular.A tan poca distancia de las grandes urbes de la comarca y de la región es un remanso de naturaleza que resiste a pesar de las alteraciones y que presenta unos relevantes valores que hemos de conservar y mejorar.









El río Jarama y los cantiles: Poco hay que decir, basta con admirar el paisaje y seguir andando.












El encanto del lugar es esta conjunción de vega y cantiles. El río Jarama muestra su estampa ya a poca distancia de donde entregará sus aguas al río Tajo después de 200 kms donde no resulta precisamente muy bien tratado. Si levantamos la cabeza y miramos a la otra orilla, veremos una de las graveras que han destrozado el entorno de la comarca, los bosques de ribera, la capa freática y desde luego el paisaje.












Aunque la foto no es muy buena, el papamoscas cerrojillo, que no paraba, nos dejó por fin fotografiarle. Probablemente estaba ya descansando y alimentándose para ganar fuerzas en su camino de migración hacia África.










La guerra civil dejó amplio recuerdo en la comarca. Esta cueva en uno de los barrancos de los cantiles, sirvió de refugio a los soldados del frente, da igual de qué bando.












Este es uno de los tramos de trincheras que podemos ver en nuestro paseo.








Hemos podido apreciar decenas de abejarucos sobrevolándonos. Probablemente se están concentrando para su viaje anual hacia el sur. La pasada primavera quizá criaron en estas hoquedades en la roca arenisca. 







Muchas otras aves hemos podido observar hoy: garza real, papamoscas cerrojillo, milano negro, abejaruco, aguilucho cenizo, aguilucho lagunero, andarríos grande, correlimos común, avión roquero, cernícalo común, halcón peregrino, calandria, alondra, azulón, porrón europeo, etc. 



La garza real, aunque nos ha permitido verla (hemos visto tres indivíduos), no nos ha dejado fotografiarla. Sólo esta imagen en pleno vuelo ha sido posible esta mañana.






Los azulones han sido más generosos a pesar de la distancia.







Los cantiles y la vega son ocasión para poder disfrutar de una enorme variedad de insectos.














Los barrancos que atraviesan los cantiles desde su cumbre hasta la misma vega, resultan en algunas ocasiones espectaculares.






















Los cantiles ofrecen a lo largo de todo el camino una imagen de gran belleza.

martes, 3 de septiembre de 2013

Gaviota sombría, la nueva reina del invierno en Madrid (artículo publicado en Quercus, septiembre 2013)

MÁS DE CIEN MIL EJEMPLARES SE CONTARON EN EL ÚLTIMO CENSO REGIONAL

 
La Comunidad de Madrid es una importante zona de invernada de gaviotas. Dos especies, la gaviota sombría y la gaviota reidora, utilizan los vertederos y los embalses del entorno urbano de Madrid capital como puntos de alimentación y dormideros, respectivamente. Hoy en día, la primera de estas especies predomina claramente, con más de cien mil ejemplares censados el pasado invierno.

por Mercedes Serrano y Francisco J. Cantos
Aunque la mayoría de las especies de aves se encuentran en hábitats naturales, algunas viven en ambientes artificiales, como por ejemplo ciertas infraestructuras creadas por el hombre, como edificios, embalses y vertederos de residuos. Han sabido adaptarse a estos nuevos nichos ecológicos que el hombre ha creado, en las grandes ciudades y su entorno, de manera que podrían denominarse aves urbanas o periurbanas. Ejemplo de ello son las gaviotas que invernan en el entorno de Madrid capital.

Salvo algunas citas esporádicas anteriores, las primeras observaciones las publicaron Pedro M. Díez-Ponce de León y Ramón Sáez-Royuela a mediados del siglo XX. Durante los inviernos de 1954 y 1955, estos ornitólogos pioneros realizaron un estudio sobre las aves invernantes en el lago de la Casa de Campo de Madrid donde, entre otras especies, encontraron entre uno y dos millares de gaviotas reidoras (Larus ridibundus) que utilizaban este punto como dormidero. En esa época, las gaviotas reidoras se alimentaban en el propio lago, así como en las orillas del río Manzanares y en los campos y zonas encharcadas próximos a la Casa de Campo. Desde entonces, la población invernante de gaviotas reidoras en Madrid fue aumentando hasta superar los 120.000 individuos en el año 2008.

En cuanto a la invernada en Madrid de la especie protagonista de nuestro artículo, la gaviota sombría (Larus fuscus), ha sido objeto de un seguimiento continuado desde hace varias décadas en esta comunidad autónoma. Empecemos explicando que, como aves marinas que son, las gaviotas sombrías siempre han sido abundantes en las zonas costeras. En un estudio realizado por Francisco Bernis con datos de anillamiento en 1967, se constató que en aquellos años esta especie estaba prácticamente ausente del interior peninsular. En el censo general de 1984, las cien mil gaviotas sombrías que se contaron invernando en la península Ibérica se repartieron de forma similar entre España y Portugal. En aquel censo, la especie mostró una distribución marcadamente atlántica, con el 82% de los efectivos. En la costa mediterránea invernó un 18% y tan sólo algo más de un centenar de ejemplares (el 0’2%) fue detectado en el interior peninsular por aquel entonces.

Veinticinco años después, en 2009, se hizo un nuevo censo invernal, pero esta vez solamente para España. En esa ocasión se contaron más de 320.000 sombrías invernantes (6’5 veces más que en 1984). En este censo, el interior peninsular ya fue el principal cuartel de invernada, con casi dos tercios de las aves censadas.

Después de algunas citas anteriores, en el censo de láridos de 1989 fueron detectadas las primeras gaviotas sombrías invernantes en la Comunidad de Madrid (unas ochenta), junto a varias decenas de miles de gaviotas reidoras. Desde entonces, la población de sombrías fue aumentando hasta que en la invernada de 2008-2009 su número fue similar al de reidoras. A partir de ese momento se produjo una inflexión y, en los inviernos posteriores, la población de las primeras ha superado ampliamente a la de reidoras en el contexto madrileño.

PIE DE FOTO: El dorso oscuro y, en invierno, las estrías del cuello y de la cabeza, son rasgos característicos de la gaviota sombría (foto: José María Pérez de Ayala).
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Nota: ARTÍCULO DE FONDO publicado en el número de septiembre de la revista Quercus. Este resumen, sacado de su web, pretende animar a los lectores de este blog a comprar esta revista. El artículo completo, publicado en la edición en papel y electrónica de la revista, recoge este estudio realizado por sus autores. Para este blog, centrado en el Parque regional del sureste madrileño, aporta datos e informaciones muy relevantes y actualizados para un ave de la cual podemos ver miles de ejemplares en la zona durante el invierno. Enhorabuena a Quercus y a los autores.

domingo, 7 de julio de 2013

Otra visión, otras imágenes en el Parque del sureste.

 


 
 
El Parque regional del sureste es un espacio peculiar y diferente. Cuenta con unos notables valores ambientales e históricos, con unos paisajes diferentes, con una riqueza ornitológica más que destacada, con unos ríos y humedales que son el eje de su necesaria protección. Pero a la vez, es un espacio desconocido para sus vecinos y para la inmensa mayoría de ciudadanos de la Comunidad. Además, sufre el abandono institucional de los ayuntamientos  de la zona y del gobierno de la Comunidad de Madrid.
 
 
Recorriendo sus caminos, a veces podemos encontrar imágenes que nos hablan muy claramente de su realidad y abandono. Aunque como en esta foto que abre esta entrada, podamos asegurar que la naturaleza todo lo ve. Al menos ese día en el Soto de la junta de los ríos Jarama y Manzanares.
 
 
El Jarama y el Manzanares son los ríos convertidos en eje del Parque del sureste. Contaminados, degradados, sucios, alterados por graveras e infraestructuras. Abandonados a su suerte. Poco más se ha de decir. Lo sabe incluso aquel coche que pude fotografiar en el Jarama una mañana. Quién sabe cómo llegó allí, cuanto tiempo lleva viajando por el río, de dónde vendrá. Sólo podemos saber donde acabará: en los fondos anteriores a la Presa del rey, que frenará su viaje cerca del lugar donde fue tomada esta fotografía.
 
 
No es que contemos con una nueva especie en el Parque, no. Es que aquella mañana siguiendo el curso del Jarama entre Velilla de san Antonio y Mejorada del Campo, después de infinitos montones de basura, escombro, decenas de neumáticos abandonados, etc., me pareció este caballo que allí nos esperaba, una curiosa imagen de la basura que inundaba la zona, una metáfora del abandono al fin de los ayuntamientos mencionados tanto como de la Comunidad de Madrid, última responsable de la degradación del Parque del sureste.
 
 
Las ruinas industriales, los restos de graveras abandonadas, edificios ruinosos. Son muchos los ejemplos que recuerdan la dejadez de la administración y cómo no se hace lo suficiente para acabar con la degradación que sufre toda esta comarca. En Velilla, junto a la laguna del Soto, permanecen estas ruinas, recuerdo del pasado industrial de la zona, que arrasó suelos e historia, pero creo unos humedales que en su proceso de naturalización han acabado enriqueciendo la comarca. ¿Hasta cuándo permanecerá allí?
 
 
La guerra civil marcó esta comarca. El frente del Jarama es lugar de mucha historia y de mucha muerte. Es también ocasión para recuperar las huellas del pasado y ofrecerlas al presente y al futuro como ejemplo de algo que no debe volver a ocurrir. Pero ese inmenso y valioso patrimonio arqueológico permanece abandonado, poco a poco desapareciendo, olvidándose. Unas trincheras, una casamata un búnker... cuantas ocasiones perdidas para revalorizar la comarca e incluso generar actividades económicas alrededor de estos restos. Las dos fotos son del frente en Rivas-Vaciamadrid: una, los restos de un búnker en pleno río Jarama; la otra restos de un puestos, rodeados de trincheras en la Salmedina.
 
 
 
 
 

lunes, 1 de julio de 2013

Intuiciones en la laguna del Campillo.

 
Hoy la entrada es sólo imagen, impresion visual, intuiciones de luz y color; es día y noche, primavera e invierno en la Laguna del Campillo, en Rivas - Vaciamadrid. Esta entrada al blog es una invitación, tómela el lector como tal y vaya a conocer este espacio, hermoso pero frágil, en el corazón del Parque del sureste.  Acompañan a las fotos "Cinco poemas del Jarama" que escribí hace tiempo.


Comparecen los dos ríos en un lugar
Anómalo
Se juntan con la indolencia del deber cumplido.
 

Urbano y dulce lago que vaga
Entre un desengaño inocente
Y una calma vacía.
 
 
 
El río me exhibe
Sus desfallecidas aguas
Negras, tristes, sin aire.
 
 
La cañada estéril, solitaria, llena
Aquel caminar pausado
Donde los cortados se contemplan en el río.
 
 
Paisaje ameno, degradado, con prisa se insinúan apenas
Vagos revuelos grises
Que desde los cantiles encienden en el agua unos reflejos descuidados.