Se ha producido un error en este gadget.

martes, 24 de junio de 2014

El sentido del asombro



"Los placeres que perduran al contacto con la naturaleza no están reservados para científicos sino que están al alcance de cualquiera que se sitúe  bajo el influjo de la tierra, del mar y el cielo y su asombrosa vida". 

Con estas palabras acaba este libro de Rachel Carson, escrito en 1956 y traducido por primera vez al español en 2012 y publicado en Ediciones Encuentro.

Rachel Carson, nacida en 1907 y fallecida demasiado temprano en 1964, fue una  divulgadora estadounidense que, a través de la publicación de Primavera silenciosa en 1962, contribuyó a la puesta en marcha de la moderna conciencia ambiental. Mucho debe lo que hoy conocemos como ecologismo a esta autora y a ese libro.

Pero no es un libro menor este cuya lectura les propongo. Nacido de un artículo para la prensa, apenas tiene 47 páginas. Sin embargo, es una gran obra, muy grande. Y es un libro muy bonito que habla de amor a la naturaleza, de nuestros hijos y del asombro ante lo que la vida nos ofrece.

No hay mejor manera de preservar la naturaleza que experimentar su grandeza. Hay que abrir los ojos, mirar y ver todo lo que se nos ofrece en nuestros espacios naturales. Y cada día ser capaces tanto de descubrir algo nuevo, como de transmitir a los demás nuestro asombro por lo que descubrimos. 

Es esta una obra trascendente. Nos reclama contra la indiferencia y nos exige sencillez para descubrir las cosas que viven, nacen y mueren a nuestro alrededor.

Estamos ante un libro de sentimientos y experiencias. Olvidemos la tecnología, volvamos con él a lo natural, a ver, a respirar, a aprender, a sentir. La naturaleza ha de ser parte de nuestra vida, del hogar, de la existencia.

También en espacios tan agredidos como el Parque del sureste. Seamos capaces de abrir los ojos, de asombrarnos ante lo que este espacio nos ofrece. Pero seamos igualmente capaces de hacer que otros se asombren y de que otros nos ayuden a asombrarnos con lo que pudo pasarnos desapercibido. Hagamos que las instituciones, lejanas e indiferentes, se asombren con nosotros y recuperen, valoren, protejan y cuiden nuestros espacios naturales.






3 comentarios:

  1. Gracias, no lo conocía y me seduce mucho... ¡mucho! Es quizá lo que me hace disfrutar tanto cuando estoy en un espacio natural, sea cual sea, siembre hay algo que me hace mantener el asombro y la curiosidad. Será seguro uno de mis libros de verano. De nuevo, gracias.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ha sido un gran descubrimiento este texto a pesar de su brevedad. Te gustará, lo disfrutarás. Y te hará reflexionar. Seguro que además te animará a abrir los ojos, mirar a tú alrededor y seguir asombrándote como ya haces ante la realidad de la naturaleza. Gracias por seguir el blog, amiga.

      Eliminar
  2. Las guías naturales, cuando están hechas con rigor, y amplían nuestros conocimientos sobre el entorno natural, son imprescindibles. Tú eres un expero, pero muchos ciudadanos como yo tenemos conocimientos mínimos y es preciso un asesoramiento científico. Y desde luego nuestro parque necesita mimos y conciencia cívica. Abrazos.

    ResponderEliminar