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sábado, 14 de septiembre de 2013

Soto Bayona, Titulcia



El Soto Bayona, es un paraje casi escondido de la localidad desde la que parte el camino que nos lleva al mismo: Titulcia. Resulta una bella conjunción de cantiles, vega, y el río Jarama. A la vez, es historia: la de la Roma imperial que anduvo por estas tierras; pero sobre todo  la de la guerra civil, de la que podremos apreciar muchos restos por la zona. Las abundantes aves nos alegrarán cualquier paseo por el soto. Es el caso de los azulones con los que arranca esta entrada, que casi parecían posar para nosotros en el río.


Los cantiles yesíferos, imagen que hace reconocibles estos valles del Jarama y el Tajuña, impresionan siempre por su serena belleza.










Mirando hacia los cantiles podemos apreciar muchas de las cuevas que desde hace siglos se han utilizado en estos cantiles para las más diversas utilidades: viviendas, almacenes, refugio, punto de observación, plataforma de tiro...









El río Jarama es el eje vertebrador del soto. Nuestro camino transcurre entre su orilla y los cantiles.













La vista del valle resulta espectacular.A tan poca distancia de las grandes urbes de la comarca y de la región es un remanso de naturaleza que resiste a pesar de las alteraciones y que presenta unos relevantes valores que hemos de conservar y mejorar.









El río Jarama y los cantiles: Poco hay que decir, basta con admirar el paisaje y seguir andando.












El encanto del lugar es esta conjunción de vega y cantiles. El río Jarama muestra su estampa ya a poca distancia de donde entregará sus aguas al río Tajo después de 200 kms donde no resulta precisamente muy bien tratado. Si levantamos la cabeza y miramos a la otra orilla, veremos una de las graveras que han destrozado el entorno de la comarca, los bosques de ribera, la capa freática y desde luego el paisaje.












Aunque la foto no es muy buena, el papamoscas cerrojillo, que no paraba, nos dejó por fin fotografiarle. Probablemente estaba ya descansando y alimentándose para ganar fuerzas en su camino de migración hacia África.










La guerra civil dejó amplio recuerdo en la comarca. Esta cueva en uno de los barrancos de los cantiles, sirvió de refugio a los soldados del frente, da igual de qué bando.












Este es uno de los tramos de trincheras que podemos ver en nuestro paseo.








Hemos podido apreciar decenas de abejarucos sobrevolándonos. Probablemente se están concentrando para su viaje anual hacia el sur. La pasada primavera quizá criaron en estas hoquedades en la roca arenisca. 







Muchas otras aves hemos podido observar hoy: garza real, papamoscas cerrojillo, milano negro, abejaruco, aguilucho cenizo, aguilucho lagunero, andarríos grande, correlimos común, avión roquero, cernícalo común, halcón peregrino, calandria, alondra, azulón, porrón europeo, etc. 



La garza real, aunque nos ha permitido verla (hemos visto tres indivíduos), no nos ha dejado fotografiarla. Sólo esta imagen en pleno vuelo ha sido posible esta mañana.






Los azulones han sido más generosos a pesar de la distancia.







Los cantiles y la vega son ocasión para poder disfrutar de una enorme variedad de insectos.














Los barrancos que atraviesan los cantiles desde su cumbre hasta la misma vega, resultan en algunas ocasiones espectaculares.






















Los cantiles ofrecen a lo largo de todo el camino una imagen de gran belleza.

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